El cliente, uno de los principales procesadores de carne de Filipinas, operaba con múltiples especies de animales, lo que requería un suministro constante y abundante de hielo. Su antigua planta de hielo utilizaba tecnología tradicional de salmuera, que se había convertido en un cuello de botella por varias razones. La filtración de agua salada representaba una amenaza constante para la seguridad alimentaria, la producción real del sistema disminuía cuando aumentaba la temperatura ambiente y la estructura de acero al carbono se estaba oxidando a pesar del mantenimiento frecuente.
Cualquier problema de contaminación podría acarrear sanciones regulatorias y daños a la reputación. Además, con el creciente volumen de producción de carne de cerdo, res y pollo, la planta no podía permitirse la escasez de hielo durante los turnos de mayor actividad. El equipo directivo buscaba una solución a largo plazo: una máquina de hielo automatizada y robusta, capaz de producir 25 toneladas de hielo en bloque de alta calidad diariamente, con mínima intervención manual y la resistencia necesaria para soportar lavados intensivos.












